
El lunes pasado falleció de forma tan imprevista como justa nuestro presidente, entrenador y jugador AGUSTÍN FITI PARADA. El pobre cabrón inhaló óxido nitroso mientras trabajaba en su puesto ambulante de venta de globos y confeti. Quienes tuvimos la fortuna de tratarlo, pegarle, escupirle e insultarle, sabemos de su bonhomía, de su trato cordial, de su extrema estupidez y de su gilipollismo crónico. Siempre atento, siempre afectuoso, nunca descortés. Feo. Extremadamente feo. Repugnante y deforme. Analfabeto, desequilibrado, demente, holgazán y putero, FITI como le llamaban sus más allegados, no tuvo una infancia feliz. Nunca supo de matemáticas, ni tan siquiera conoció un trozo de plastelina o pronunciar una vocal. Nunca percibió el olor de los rotuladores. Jamás tuvo un peluche ni un juguete. Aprendió rápido a divertirse con el muñequito que tenía entre las piernas. Pobre desgraciado. Desde muy joven, sin apenas saber leer, empezó a trabajar como hamaquero en las playas de la Costa Brava, dónde los turistas le apaleaban brutalmente al confundirlo con un jabalí. Probó fortuna haciendo de bruja en la entrañable y carismática atracción del tren de la bruja armado con una escoba de paja , con muy poco éxito. Fue linchado sistemáticamente por los padres de los niños. Falsificó un título universitario que le habilitaba para ejercer la profesión de Inspector de Dados. Recorrió docenas de casinos revisando los dados que se usaban en los bingos para verificar que tuvieran ángulos proporcionados y esquinas regulares. Ejerció de esquilador de ovejas en el pirineo aragonés, pero es violado en numerosas ocasiones por los lugareños y bovinos de la zona. Dos años más tarde, ingresa en prisión tras robar unas braguitas usadas y manchadas de una anciana moribunda. Tras su estancia en la cárcel, donde coquetea con la sodomía y la inhalación de pegamento común, su mente se vuelve perversa, diabólica y onírica. Un trágico y misterioso accidente de trabajo, sesga la vida de este gilipollas con halitosis.
No me gusta el halago fácil, las personas normalmente no lo merecemos. Sin embargo algunos pocos, FITI entre ellos, se merecen un justo reconocimiento y el hostil recuerdo de quienes lo desprecíabamos y vilipendiábamos. El BESLT, C.F. está de fiesta. Descansa en el infierno, cabrón. Pronto volverás para protagonizar alguna de nuestras absurdas historietas.
Para más gilipolleces visita: http://cronicasdeuncapullo.blogspot.com/
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