"FITI PARADA, EL RETORNO DEL JEDI"
Tras una cruel reyerta para acordar los honorarios a percibir por sus servicios, una prostituta alcoholizada le agredió con un machete. Una ambulancia del SAMUR lo llevó a un hospital. Le amputaron un brazo. Le dejaron con un suero, supuesto a analgésico y antibiótico en una sala de recuperación. Había perdido mucha sangre. Una enfermera se acercó a él, se apiadó y le confesó que la instrucción era que le dejaran morir. Nadie quería atenderle. Los sanitarios huyeron horrorizados al ver su rostro desfigurado y carcomido, como si de un enfermo de lepra se tratara. Sí, es cierto, FITI PARADA es un hombre de rasgos repugnantes e indecorosos, pero un ser humano al fin y al cabo. Sucio y repelente, pero terrenal. Él, recién amputado, tomó su teléfono e hizo que sus amigos le llevaran a otro hospital, un clínica dónde los cirujanos fueran invidentes y no pudieran contemplar su maltrecho aspecto. En el sanatorio, que no reunía las condiciones mínimas de salubridad, se recuperó no sin antes recibir otro cruel mazazo. Sedado y con sobredosis de morfina, FITI PARADA y

ació inmóvil, inerte, petrificado en su cama. La habitación sucia, decorada de moho, estaba infestada de cucarachas, gusanos y ratas. Fueron precisamente los roedores que, hambrientos y famélicos, le devoraron el otro brazo, el pene y los testículos. El vallesano, había pasado en 24 horas, de tocar los bellos y refinados pechos una cortesana ramera , a perder las 2 extremidades superiores y su aparato genital. Pero la historia de FITI PARADA, es la crónica de un luchador, la de un gladiador que supo sobreponerse a una experiencia traumática. Su carrera parecía truncada, pero tras meses de trabajo específico para mejorar la coordinación y el equilibrio, tras maratonianas sesiones de trabajo dedicadas a la fisioterapia, quiso volver a la práctica del deporte de alto nivel. Nunca más podría practicar su gran pasión: Colorear libros de dibujos. Tampoco podría tocar la guitarra. Jamás volvería a cortarse las uñas, ni a
sacar un fuera de banda en un rectángulo de juego. Saltaría poseído cuando le picara el culo y tendría que colgarse el reloj en el cuello y darle cuerda con la lengua. Pero sacó fuerzas de flaqueza y derrotó al desaliento cotidiano, encontrando razones de peso para seguir viendo la botella medio llena. Un duro presente. Pero su entereza es impresionante. Aprendió a atarse los zapatos con los dientes. Aprendió a hacerse pajas con los pies. Con las heridas aún recientes, FITI PARADA volvió a los terrenos de juego. Antes del siniestro era malo de cojones. Tras él, todavía lo fue más. Sufría burlas, vejaciones e insultos de los rivales, árbitros, público e incluso de sus compañeros de vestuario Los aficionados, entre carcajadas, le pedían autógrafos, le preguntaban que hora era. Sus compañeros de equipo le eligieron para que llevara el brazalete de capitán y firmara las actas de los partidos. Por reglamento, las prótesis están prohibidas, pero FITI PARADA, no perdió la fe. Lejos de desmoronarse emocionalmente, decidió abandonar la práctica del fútbol, para centrarse en la preparación de los Juegos Paralímpicos de Pekín.
Su modalidad escogida: el lanzamiento de jabalina y la esgrima, en su versión VM-8 ( deportistas con brazos amputados, genitales mutilados y acentuada discapacitación intelectual). A sus 47 años, su tesón y perseverancia, le convirtieron en el deportista más laureado de los recién concluidos Juegos Paralímpicos de Beijing, con 5 oros y 3 platas. Su patrocinador, la conocida firma de pianos Bergestein, pianos que jamás podrá tocar, le financió la intervención quirúrgica para insertarle 2 brazos biónicos. Los brazos ortopédicos de 25 kilogramos y 2 m. cada uno, le han permitido mejorar su calidad de vida, pese a que por sus dimensiones, le acarrean notorias dificultades de movimiento y lógicamente una imagen exenta de elegancia.
Vuelve a casa con 10 kilos de más, los que ha engordado comiendo pizzas, hamburguesas y pollas en la villa olímpica, y con ganas de repetir en los Juegos de Londres 2012, en los que quiere participar en la modalidad de petanca. Su nuevo reto es volver a formar parte de la escuadra vallesana. Será recibido con burlas y palizas. Hará de nuevo el ridículo en la cancha. Vuelve FITI PARADA. El espectáculo está servido.
Para más gilipolleces visita: http://cronicasdeuncapullo.blogspot.com/
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